Al revés y al derecho , discriminación , libertades , noticias , politica , redes sociales , Salud , sociedad , violencia Jueves, 28 mayo 2020

Alguien criticó que haya sangre en un comercial de menstruación y tenemos algo que decir al respecto

GGG Imagen: bb

Mis ojitos mis ojitos.
Imagen: Hazel Mead

En Colombia una de las controversias más llamativas en medio de la pandemia fue que una marca de toallas higiénicas cambió el color del flujo en uno de sus comerciales de televisión ¿Qué de extraordinario tiene esto? Bueno, el líquido dejó de ser azul y ahora es rojo, como la sangre humana.  

Si bien el spot publicitario data del 2018, este pequeño pero significativo cambio ha generado distintas reacciones que se han reavivado en plena pandemia por el virus covid-19. Algunas personas en redes sociales han expresado su rechazo por la representación exacta del flujo menstrual. Acusaban un “exceso de explicitud, de falta de tino y delicadeza”. Incluso asco.

Una queja recurrente que vuelve en la presente pandemia. Enlace del tuit aquí. Imagen: captura Twitter

Una queja recurrente que vuelve en la presente pandemia. Enlace del tuit aquí.
Imagen: captura Twitter

Esta es la respuesta de la marca Nosotras:

Esta actitud pública de algunas personas ha puesto en evidencia el estigma aún vigente frente a la menstruación, que la ha posicionado como lo sucio que debe limpiarse, ocultarse y de lo que no debe hablarse. De ahí a la publicidad enfocada en la higiene menstrual.  

Podría pensarse que el estigma es absolutamente irrelevante e inocuo; sin embargo, genera que miles de personas, principalmente mujeres y personas menstruantes de escasos recursos, sientan vergüenza y tengan limitaciones en el acceso a implementos de cuidado menstrual. Principalmente en la niñez y adolescencia.

Los costos elevados de los productos de cuidado de la salud menstrual (toallas higiénicas, tampones o copas menstruales), los impuestos adicionales gravados, la falta de acceso al agua y a servicios de saneamiento dejan a muchas niñas, adolescentes y mujeres sin la posibilidad de gestionar sus ciclos menstruales de manera segura (ONU, 2018).

El costo anual del uso de toallas higiénicas durante la menstruación es, por lo menos, 70 soles. Multipliquen esa cantidad por los aproximadamente 40 años de vivir menstruando. Imagen: captura web Wong

Al año se gastan, por lo menos, 70 soles en toallas higiénicas. Multipliquen esa cantidad por los aproximadamente 40 años de vivir menstruando.
Imagen: captura web Wong

Esto, sin duda, profundiza las brechas de género y la desigualdad social. Las niñas no van a la escuela por falta de toallas higiénicas (siendo el producto que más se conoce), por falta de agua y además padecen de infecciones vaginales. Muchas no acceden a información segura, experimentan embarazos no deseados (Ames & Yon, 2020), entre otros.

Esta situación se agrava en contextos de crisis humanitaria generada por los desastres naturales o la presente emergencia sanitaria mundial por la enfermedad provocada por el virus COVID-19.

Precio de una copa menstrual. Casi el 15% de un sueldo mínimo. Imagen: captura web Wong

El precio de una copa menstrual es casi el 15% de un sueldo mínimo peruano.
Imagen: captura web Wong

Frente a ello, en distintas partes del mundo, grupos de mujeres han movilizado la campaña #MenstruaciónLibredeImpuestos con el fin de disminuir la brecha en el acceso a productos de cuidado menstrual. En la región, solo Colombia, por disposición de la Corte Constitucional, ha liberado de impuestos las toallas higiénicas y los tampones como forma de garantizar el derecho a toda mujer usar material adecuado para absorber o recoger su sangre menstrual.

En el Perú, no solo estos productos tienen un costo elevado, sino también las políticas públicas de salud, educación e igualdad de género han omitido abordar la menstruación desde un enfoque integral y apartado de prejuicios.

  • No contamos con políticas que pongan énfasis en el acceso a la información sobre la gestión del ciclo menstrual de forma digna, segura y libre de estigma;
  • existen limitaciones en el acceso a agua e infraestructura que garantice la privacidad;
  • limitaciones en el acceso a material idóneo de absorción del flujo (que además sea ecológico y sostenible) y analgésicos para el dolor, entre otros.
  • Tampoco se advierten iniciativas legislativas que promuevan la liberalización de impuestos o la subvención de los productos para sobrellevar la menstruación.

Es necesario que el Estado a través del Ministerio de la Mujer voltee a ver esta problemática.

Algo más

Mi agradecimiento especial al proyecto peruano “Somos Menstruantes”, a cargo de Sara Ramírez, Mariel Távara y Jacqueline Barrios, por su trabajo de promoción, acompañamiento y educación menstrual. Si tienen tiempo hoy, les invito a  darse una vuelta por su página y a  participar de los conversatorios sobre menstruación disponibles por el día de la salud de la mujer. 

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